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Viernes 10 de Septiembre de 2010
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Las mujeres guatemaltecas
El artículo aborda la problemática que enfrentan las mujeres trabajadoras, sindicalistas, indígenas y campesinas de Guatemala. La mitad de las niñas en el campo abandona la escuela antes de terminar el primer grado.
Por Ana María Monzón

Cuando la FES me solicita exponer en la reunión de trabajo de la mesa sindical de mujeres para abordar la problemática que enfrentan las mujeres trabajadoras, sindicalistas, indígenas y campesinas de Guatemala, me pone en un gran dilema y es que hablar de la problemática de las mujeres sindicalistas del campo y de la ciudad es un tema muy importante, que da pie para llevar a cabo un curso completo, un seminario, pero sobre todo porque es amplio. Así es que en este breve tiempo que se me concede para compartir sobre este tema trataré de ser lo más concreta posible y dejarles las principales ideas para su discusión y profundización posterior.

No es posible abordar este tema sin referirnos a algunos datos estadísticos para tener claridad de la situación en que nos encontramos las mujeres en Guatemala. En nuestro país actualmente vivimos aproximadamente 13 millones de habitantes, de los cuales mas del 51% son mujeres. El 75% vive en la línea de la pobreza, su fuerza de trabajo es de 3.68 millones de personas, de estas, el 7.5 están desempleadas y el 76% trabaja en la informalidad. Según la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos, realizada por el INE en el año 2004 (es la última que se tiene sobre esta materia) En Guatemala están ocupadas el 34.90% de mujeres y un 65.10% son hombres, debe resaltarse que hay grupo de personas que están laborando que se encuentran entre los 10 y los 17 años (estamos hablando de la cuarta parte del total de los ocupados) esto es un punto que requiere de mucha discusión, porque este grupo en lugar de estar trabajando debiera estar estudiando para encontrar mejores condiciones laborales y alcanzar un mejor nivel de vida.

En el área urbana el 61% de la población ocupada se encuentra en el sector informal y el 38% en el formal, en lo rural esto se agrava, ya que el 89.1% está en el sector informal y solo el 10.9% en lo formal. En conclusión a nivel del total de la población ocupada el 75% están en la informalidad y solo el 24.6% en el formal.

Otros datos que son importantes son los relacionados con la seguridad social, encontramos que el seguro social está cubriendo al 22.3% de mujeres y a nivel nacional solo a un 21% del total de trabajadores hombres y mujeres, o sea que un 78.9% del total de trabajadores activos no son cubiertos por el seguro social. Resalta que muchas de las mujeres que están trabajando en las maquilas no están recibiendo estos servicios, por diferentes razones que todos conocemos (se los descuenta el patrono, pero no los reporta y aunque se les inscribe a algunos, no se les da permiso para asistir a sus citas, ya que al momento de solicitar el respectivo permiso se les descuenta el día y el séptimo, por lo que aunque estén cotizando prefieren no hacer uso del seguro social).


PRINCIPALES PROBLEMAS EN EL MUNDO LABORAL PARA LAS MUJERES

Aún en el siglo XXI se puede afirmar que sigue existiendo la división sexual del trabajo, que permite una segregación laboral y que es beneficiosa únicamente para los hombres, esta división sexual del trabajo es y ha sido recreada por la sociedad en que vivimos y que ha sido injusta para las mujeres, por ello encontramos dentro de esta problemática:
  1. Discriminación por género (por el solo hecho de ser mujeres): Desde que se nace se hace la discriminación en el mismo hogar, dándole mayores oportunidades a los hombres. Luego en el entorno social se discrimina a las mujeres en general, y esto se ve y se acepta como algo natural.
  2. Discriminación étnica
  3. Analfabetismo
  4. Falta de capacitación técnica
  5. Bajo salario por el mismo trabajo que realizan los hombres en las mismas condiciones y en los mismos horarios.
  6. Discriminación para ocupar cargos de dirección en las empresas (ya sean de naturaleza pública o privada), a las mujeres siempre se les exige más que a los hombres, a quienes se considera que siempre se han desempeñado en las actividades públicas y en el “trabajo”, resalto esto porque las actividades laborales que realizan las mujeres en su entorno familiar-doméstico no se consideran trabajo, sino como parte de la naturaleza del género femenino.
  7. Inserción en actividades que son la extensión de lo doméstico o clásico de los “oficios domésticos o considerados femeninos”: trabajadoras de casa particular, enfermeras, maestras, niñeras, cocineras (ojo a los hombres no se les llama así, se les denomina: chefs) entre otras.


DIFERENCIA ENTRE MUJERES RURALES Y URBANAS

Si hay diferencia entre las mujeres rurales y las que viven en lo urbano, ya que en lo rural tienen menos posibilidades de acceso a los servicios básicos: como educación, salud, vivienda, crédito y esto las hace mucho mas vulnerables. También las condiciones para comunicarse se hacen mas difíciles, me refiero concretamente a las carreteras, sin ir muy lejos en el departamento de Chimaltenango hay municipios y comunidades en dónde solo un bus entra y sale para la ciudad capital, las condiciones de las escuelas públicas son deplorables y no hay agua entubada, las mujeres son quienes se organizan en pequeños comités para solicitarle a las autoridades que garanticen dichos servicios, como si no fuera responsabilidad de los mismos prestarlos.

El Código de Trabajo en su artículo 139, dice textualmente: Todo trabajo agrícola o ganadero desempeñado por mujeres o menores de edad con anuencia del patrono, da el carácter a aquellas o a éstos de trabajadores campesinos, aunque a dicho trabajo se le atribuya la calidad de coadyuvante o complementario de las labores que ejecute el trabajador campesino jefe de familia. En consecuencia, esos trabajadores campesinos se consideran vinculados al expresado patrono por un contrato de trabajo. Recordemos que a las mujeres en el Código de trabajo se nos sigue tratando como menores, porque se ubican en ese título denominado Trabajo sujeto a regímenes especiales, y que se refiere al trabajo de Mujeres y Menores de edad. De todos es conocido que el trabajo que realizan las mujeres y los menores en el campo no es coadyuvante son jornadas de trabajo extenuantes, esclavizantes y sin un salario completo, por considerarse un complemento, aún en la misma legislación que es tutelar de los trabajadores...

En la agenda: “Las mujeres rurales cuentan”, ellas exponen, 64 de cada 100 mujeres vivimos en el campo, tenemos de 6 a 7 hijas e hijos, se calcula que de ellos 1 de cada 3 niños sufre desnutrición. 70 de cada 100 empleadas domésticas son rurales y en su mayoría son niñas indígenas. Su jornada de trabajo es de 14 16 horas.

Más de la mitad de las niñas en el campo abandona la escuela antes de terminar el primer grado de primaria y solo una de cada 8 culmina el 6º. Primaria.

En estas condiciones las mujeres que no han tenido posibilidades de estudiar de manera formal y menos capacitarse técnicamente, solo tienen 3 posibilidades, cuando se desplazan a la ciudades en busca de trabajo:
  1. Trabajo en casa particular: Es esclavizante, no tiene horario ni salario regulado. Las mujeres están expuestas a todo tipo de abusos, incluso el acoso y violación sexual. En muchos de los casos las menores son entregadas por sus propios padres sin derecho a salario, se las entregan con el compromiso que se les de comida, casa y vestuario y de ello se aprovechan gran cantidad de familias (según estudios de CENTRACAP)
  2. Sector informal: Las mujeres se insertan elaborando lo que saben hacer, comidas, ropa de pacas, o saldos de maquilas, aunque les permite realizar sus tareas domésticas (cuidado de hijos e hijas, elaboración de alimentos, lavado y planchado de ropa, cuidado de enfermos y ancianos, entre otros), sus ingresos son muy bajos y están expuestas a todo tipo de abusos, incluso por parte de las autoridades encargadas de garantizar la seguridad o por los que deben cobrar impuestos por el uso de los espacios en donde trabajan. También existen redes de personas que les entregan prendas en consignación a cambio de favores o entregas de dinero cada cierto tiempo y si no lo hacen les cobran intereses sumamente altos.
  3. Maquila de ropa de exportación: Las jornadas oscilan entre 10 y 14 horas diarias, no tienen un salario mínimo, ya que lo que se les impone son metas o cantidades de prendas. No están cubiertas por el seguro social, en su mayoría, se les obliga a realizarse exámenes de laboratorio para demostrar que no están embarazadas, ya que a los propietarios no les interesa tener mujeres que para ellos representan un “problema”, deben garantizarles el seguro social, otorgarles los permisos respectivos para el chequeo y el descanso pre y postnatal y que decir de las horas dedicadas a la lactancia. Sin mencionar que tampoco cumplen con establecer lugares adecuados con personal para el cuidado de los hijos e hijas de los trabajadores. Jamás cumplen con el acondicionamiento de lugares para que consuman sus respectivos alimentos.


Aún con la perspectiva anterior, entre los 3 trabajos anteriores se puede decir que el que garantiza cierta autonomía económica y mejores condiciones es el de la maquila, entonces ¿qué hay que hacer para garantizar que las trabajadoras de la maquila mejores sus condiciones laborales?

DIFICULTADES PARA ACCEDER A CARGOS DE DIRECCIÓN DE LAS ORGANIZACIONES SINDICALES
  1. Ser mujer, al momento de elegir dirigencia se le tiene mas confianza a los hombres, aún las mismas mujeres votan por hombres, las condiciones de socialización nos han enemistado históricamente entre mujeres, nos hacen ver a las otras como la rival y no como la par.
  2. Falta de infraestructura que apoye a las mujeres, que quiero decir con ello: Pocas guarderías para el cuidado de hijas e hijos menores, poco apoyo de los padres, si es que se vive en pareja, para el cuidado de los menores.
  3. Bajos salarios que no permiten mayor autonomía económica de las mujeres.
  4. La baja autoestima, por las condiciones sociales en que hemos vivido nos cuesta considerarnos capaces de asumir ciertos liderazgos, sobre todo si se toma en cuenta que la mayoría son hombres. Esto ha cambiado bastante en el sector estatal o de servicios públicos en dónde un buen número de mujeres están en los principales cargos sindicales.
  5. Acoso y hostigamiento sexual, incluso llegando a la violación. Este es un problema que cuesta asumir, porque en muchos de los casos se ve como algo normal, el poder que tienen los hombres sobre las mujeres, ya sean compañeras o sub-alternas.
  6. Celos de los compañeros, esposos o maridos de las mujeres que han sido propuestas para cargos dirigenciales.
  7. La violencia de género que se ha agudizado en los últimos 5 años y que se concreta en las muertes violentas de mujeres, a nivel nacional y que las autoridades encargadas de velar por la seguridad y justicia, poco han hecho para castigar a los culpables pone en riesgo a las niñas y mujeres en general, hace que se camine en las calles con mucho temor, llegando incluso a evitar el salir cuando no se es necesario. Sabemos que ocupar cargos dirigentes exige de horarios extendidos para garantizar realizar las tareas propias de los cargos y así atender a las y los afiliados.


¿QUE HACER FRENTE A ESTE PANORAMA?

Como esto no solo es un rosario de quejas y lamentos, sino más bien es situar la problemática para encontrar salidas o soluciones, mismas que deben ser propuestas por las mismas mujeres que están viviendo la misma, en este apartado me voy a permitir sugerir algunos planteamientos que servirán para la discusión grupal que dará como resultado líneas generales de la plataforma de acción sindical:
  • Fortalecer la organización sindical del campo y la ciudad.
  • Fortalecer e intercambiar experiencias con las mujeres sindicalistas del campo y la ciudad (esto es posible a través de espacios como este de la Fundación Ebert)
  • Proponer programas de capacitación y formación técnica para mujeres tanto de la ciudad como del campo.
  • Hacer presencia y proponer en todos los espacios o foros sindicales se aborde la problemática de las mujeres en el mundo laboral de hoy, sin el ánimo de polemizar con los hombres, sino más bien de fortalecer los vínculos sindicales de hombres y mujeres. En la actualidad se fortalecen las redes regionales e internacionales en dónde las mujeres han estado participando, estos no hay que abandonarlos, a pesar de representar una jornada mas de lucha en la vida de las mujeres.
  • Respaldar cualquier propuesta que vaya encaminada a cerrar las brechas laborales existentes entre hombres y mujeres.
  • Continuar formándose y capacitándose en diferentes espacios, de preferencia que sean sistemáticos y promuevan nuevos liderazgos de mujeres en las organizaciones sindicales del campo y la ciudad.
  • Exigir a la Secretaría Presidencial de la Mujer que se implemente tanto el eje de equidad económica, como el laboral, como parte de los compromisos asumidos a favor de la equidad entre mujeres y hombres en materia de derechos económicos y laborales. Esto redundará en desarrollo para Guatemala.



BIBLIOGRAFÍA

Código de Trabajo de la República de Guatemala, Decreto 1441 del Congreso de la República

Comisión Negociadora de Mujeres Rurales por la Equidad: Las mujeres rurales cuentan, agosto 2003.

CiiDH, DescGua, Congcoop: Situación de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales en Guatemala, 2005.

Hernández Alarcón, Rosalinda: Las Campesinas y su derecho a la tierra

FUNDAPEM, Solo pedimos que nos traten como humanas, 2007.

Política Nacional de Promoción y Desarrollo de las Mujeres Guatemaltecas y Plan de Equidad de Oportunidades 2001-2006
 
 
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